El problema no es el mercado

Posted on Sep 5, 2017

A lo largo de varios años de estudiar el comportamiento de los mercados he observado que una de las razones que mueve las decisiones de los inversionistas es la parte psicológica.  Esta situación hace que la toma de decisiones sea pobre y afecte los resultados del largo plazo. 

En el proceso de perfilamiento que llevamos con nuestros clientes nos dice que la mayoría invierte con horizontes de tiempo mayores a tres años pero al entablar conversaciones con ellos se hace evidente que la medición de resultados es de corto plazo, de meses. Las decisiones parece se ubican en los sucesos actuales y se pierde la visión original.

Como ejemplo, le puedo comentar que hace pocos meses el tema era el creciente aumento del dólar pero antes de eso eran los aumentos de tasa por parte de la FED, luego pasamos a situaciones con eventos geopolíticos y ahora nos preocupa quién será el próximo Presidente de la República. Estas conversaciones se están dando en menos de 12 meses y dado que el mercado es cambiante el inversionista pasa por varios estados pudiendo afectar con ello las decisiones sobre un portafolio de inversión.

A continuación le comparto dos características con un ejemplo:

Aversión a la pérdida.– El mercado sufre una baja y el miedo a que el capital se vuelva cero ó que la pérdida sea muy grande se produce lo que se llama una “venta de pánico” sustentada en una alarma generalizada por parte de los medios.

Enmarcación estrecha.– Tomar decisiones sobre una parte del portafolio sin tomar en cuenta el efecto sobre el total.

 El portafolio “A” tiene renta variable en acciones y en fibras mexicanas adicionalmente tiene instrumentos de deuda en pesos.

En el primer episodio las alzas de la tasas de la FED en EE.UU. el año pasado hicieron en parte que las fibras tuvieron una bajada pronunciada en su cotización, en ese momento el inversionista decide vender y colocar esa porción en renta variable, en el segundo acto viene la victoria de Trump sube el dólar y las acciones mexicanas bajan por lo que ahora el inversionista sufre otra caída y mueve todo a renta fija para no sufrir más minusvalías.  Resultado: Recuperar la minusvalía tomará varios meses cuando de permanecer con pocos cambios su portafolio estaría de regreso y con ganancias.

Observación: El índice de Fibras y el IPC llevan rendimientos de dos dígitos en lo que va del año.

Durante los meses de recuperación hay un efecto de pérdida y de malestar al sentir que ha perdido dinero, la situación anterior nubla la capacidad de evaluar una recomposición del portafolio y prefiere quedarse con renta fija ahora que la tasa es alta pensado que durará mucho tiempo ya que la volatilidad sigue “muy alta”.

¿Sabe cuál es el siguiente acto?

Sin ser gurú puedo decirle que el siguiente acto puede pensarse en un escenario donde las tasas bajan, las acciones y fibras vuelven a tener otro año con rendimiento de doble dígito y el inversionista se queda estático y conserva un portafolio con títulos de deuda por muchos años prefiriendo quedarse con instrumentos de corto plazo y con rendimientos por debajo de la inflación. Al fin y al cabo es algo seguro es su razonamiento.

Enmarco con ello: El problema no es el mercado, el problema es uno mismo.

Para poder liberarse de ese ciclo y tomar mejores decisiones yo sugeriría una mejor educación financiera y apoyarse con expertos que estén disponibles para conocerlo a usted y sus metas específicas.

Seguiremos escribiendo

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